Hitos e iconos del Santo Domingo Post Colonial
La ciudad de Santo Domingo se ha desarrollado a lo largo de
empujes históricos sucesivos que aunque no guardan
continuidad, reproducen el devenir de la historia nacional.
Indudablemente que el hecho mismo de
fundación de la ciudad está consagrado al proyecto de
Ciudad Colonial, que sobrepasaba en grande los compromisos
nacionales, debido a que tenía como objetivo servir de
capital del proyecto de la Conquista y el dominio de América
por el poder español.
Ese enclave colonial, cuyas estructuras sobreviven luego de
cinco siglos, es la esencia misma de la ciudad, donde antes se
iniciaban las historias y ahora terminan en su cadenciosa
noche.
Restos del Siglo XIX
Es muy poco lo atribuible en la ciudad al período
inmediato que siguió a la colonia.
Ni en el período independiente en que formamos parte del
Estado haitiano, ni en el corto plazo previo a la anexión,
ni en las postrimerías de la Guerra Restauradora parecen
haberse realizado obras o edificaciones con suficiente valor y
calidad como para haber podido sobrevivir a los huracanes y la
corrosión del tiempo.
Quizás único lugar histórico que puede
asociarse a la segunda mitad del siglo XIX es el Palacio
Consistorial, ubicado frente al Parque Colón y sede oficial
del Ayuntamiento del Distrito Nacional.
Rastros de ese período y de los primeros años del
siglo XX se observa en los parques del centro histórico,
como el Parque Colón, el Parque Independencia, el Parque
Enriquillo, el Parque San Carlos, el Parque Eugenio María de
Hostos y otros. Ahora bien, esas instalaciones han sido varias
veces reparadas y hasta reconstruidas en base a nuevos
diseños, por lo que queda muy poco del viejo aspecto.
Modernización de post guerra
El período de industrialización que siguió
a la Segunda Guerra Mundial, con el impacto de la llegada del
cemento como principal material d e
edificación, dio paso a la era de
"modernización" urbana, fuertemente impactada por el
autoritarismo fascista de quienes la concibieron y se la vendieron
al Tirano como obras para realzar su grandeza.
El conjunto arquitectónico del Palacio Nacional, de
Bellas Artes, y de los Palacios de Justicia, del Partido Dominicano
y del Palacio de la Policía, inició la simbiosis de
la arquitectura europea con los íconos de la arquitectura
política norteamericana.
El olor de la dictadura trujillista todavía se respira en
eses amplios salones y despachos, con techos altos, ventanas y
puertas enormes desde la que se veía a una sociedad
empequeñecida por el lujo del edificio estatal.
El Centro de los Héroes
Este espacio renombrado como Centro de los Héroes tras la
caída del régimen trujillista en honor a los
combatientes de la dictadura, originalmente fue concebido como una
"Feria de la Confraternidad del Mundo Libre" para integrar la
ideología del régimen en el discurso de la Guerra
Fría,
El Centro de los Héroes, que no ha podido
zafarse del sobrenombre de "feria", es el más claro
exponente de la modernización al estilo norteamericana, que
integró la autopista, la avenida como bulevar, el aeropuerto
y el "mercado modelo" en el mismo entorno estatal.
La idea y la imagen de la vieja Ciudad Colonial, delineada por
el funcionario colonial Nicolás de Ovando, fue rescatada y
reconvertida por la intelectualidad trujillista y balaguerista
e n un concepto de ciudad sin pueblo, para la clase
dominante.
Hasta los espacios supuestamente dirigidos a la vivencia
popular, como la Plaza de la Cultura, el Conjunto de los parques
Zoológico y Botánico, la Plaza de la Bandera y el
Centro Olímpico están claramente ubicados en una
visión de ciudad que no tiene al ciudadano como su centro,
sino al Poder.
El pueblo irrumpe en el escenario
Un recorrido bucólico por estos paisajes debe ser un
paseo crítico por la seudo república que nos
dejó la colonia y el tirano, pero en la que ha ido tomando
el mando la negritud del pueblo y su pasión.
Santo Domingo es ya la ciudad del "baila en la calle", del
colmadón, del transporte colectivo, de la revolución
blanca que inició el PRD en 1978.
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