El Santo Domingo Colonial: huellas conquistadoras
Santo Domingo colonial, huellas
conquistadoras
El gran valor histórico de la Ciudad Colonial de Santo
Domingo no está en sus monumentales edificios, que no son
tales, sino en el hecho de que fue una ciudad creada y construida
en los primeros decenios de la colonización, dejando las
huellas de cómo trataron los conquistadores de asentarse en
el nuevo territorio.
El Santo Domingo Colonial es una ciudad del Siglo XVI, previa a
la construcción de las grandes ciudades coloniales, como
Lima, México, Bogotá, pero que ocupó una
posición primaria en las primeras fases de la conquista, con
un Virrey, una Corte superior y otras instituciones de la
colonia.

Sus edificios de uno o dos pisos, con amplios muros y sombrados
patios interiores para contener el calor, dicen mucho más
que los libros sobre cómo era la vida en esos tiempos.
Mapa con fotos de la Zona
Colonial
La ciudad del Ozama
En los emprendimientos urbanos del feudalismo tardío y
del pre capitalismo, la construcción de una ciudad se
decidía alrededor de un río, porque entonces no
tenían las técnicas de conducción y
almacenamiento de agua que han autonomizado los centros urbanos de
sus abastecimientos de agua.
El río Ozama tenía suficiente agua para abastecer
una ciudad, y al mismo tiempo tenía suficiente profundidad
para la entrada de las naves y la protección frente a los
fenómenos naturales.
La orilla oriental del Ozama fue el lugar escogido para el
primer intento de edificar la ciudad, pero otra calamidad se
presentó con la invasión de una plaga de hormigas,
obligando a abandonar ese lugar y a reubicarse del otro lado, libre
de la plaga. De la ciudad colonial en el lado este del Ozama
apenas quedó una pequeña capilla que se observa desde
la otra orilla, al lado del monstruso edificio de Los Molinos.
El Ozama era además la vía por la que
llegaban los grandes troncos de caoba que se cortaban en las
sabanas de Villa Mella y San Luis y se acarreaban por el
río. Estos troncos soportan todavía los pisos y los
techos de las casas coloniales.
A un lado del Alcázar de Don Diego Colón
están ubicados los baños o piscinas que se llenaban
desde el río y servían a la comunidad de los
poderosos de la Colonia.
La ciudad amurallada
Santo Domingo es una de las pocas ciudades del Caribe con
murallas defensivas. Sólo Santo Domingo y Cartagena de
Indias (Colombia) las conservan.
Aunque estas murallas fueron diseñadas para impedir los
ataques de los piratas, Francis Drake desembarcó por Haina y
venció a la guarnición que le enfrentó en
el Fuerte de San Jerónimo (ubicado frente al hotel de ese
mismo nombre), entró a la ciudad y saqueó
a malsalva la Catedral y las oficinas coloniales de Las
Damas.
Esa muralla se puede seguir en su recorrido, partiendo del
Malecón, subiendo por la Palo Hincado, siguiendo el
callejón que recorre el patio trasero de la avenida Mella,
hasta llegar a Santa Bárbara y bajar hasta el
río.
El Fuerte San Gil, ubicado en
la salida de la muralla en el malecón,
defendía con sus cañones defendía la entrada
del puerto y la línea costera.
Hoy está convertido en un restaurante, y es un
buen punto de partida para iniciar un recorrido por la muralla.
Las dos puertas de la muralla que se conservan son uno de
los íconos de la ciudad, siendo la de la Misericordia y la
del Conde famosas por ser los escenarios de las sublevaciones
separatistas de febrero de 1844.
Detrás y hasta dentro de
algunas tiendas de la avenida Mella (en la tienda La Sirena hay un
pedazo visible que se puede observar preguntándole a
cualquier dependiente) quedan rastros de la muralla, pero es
al llegar al final de la calle, donde estamos en el barrio Santa
Bárbara, cuando veremos la muralla en una colina
detrás de la iglesia, con un perfil imponente.
Las Damas es la calle majestuosa
Desde la Fortaleza Ozama comienza la calle Las Damas, que es un
imponente conjunto arquitectónico con varios museos,
iglesias y mansiones en los que se desenvolvía la vida de la
aristocracia colonial.
La Fortaleza Ozama es un punto para detenerse, porque es la
primera estructura militar permanente, de gran dimensión, en
el mundo americano. Esa instalación tiene muchas historias
superpuestas de opresión, prisión y
liberación, como capas de siglos.
En Las Damas está el Panteón Nacional, donde
están los restos de héroes nacionales tan importantes
como Gregorio Luperón y tan nefastos como Pedro Santana.
También el Museo de las Casas Reales, que contiene los
elementos básicos de la vida social de la Colonia, tiene al
frente el Reloj del Sol, y otros puntos de esa calle.
Las Damas tiene los mejores rincones de arte y artesanía
motivada en lo colonial, así como hoteles, restaurantes y
otras atracciones para el visitante.
La Plaza España con el Alcázar de Don
Diego
El conjunto arquitectónico y turístico de la Plaza
España, que contiene el Alcázar de Don Diego, la
calle de La Atarazana y la muralla de la Avenida del Puerto, es el
lugar más atractivo y escénico de la Zona
Colonial.
El Alcázar es un clásico castillo medieval en el
que residía el representante de la Corona, en el que
actualmente funciona un museo. Su balcón hacia el Ozama es
una de las mejores oportunidades de foto de la zona.
La calle de la Atarazana que rodea la plaza, era una vía
comercial, hoy transformada en una arteria de restaurantes y otras
atracciones. Esta calle compite en calidad de su comida con otras
zonas de restaurantes de la ciudad, y ofrece semanalmente
espectáculos nocturnos en los locales o en la misma
plaza.
La muralla sobre la avenida del puerto es otra zona
escénica de importancia, además de que es el lugar de
numerosos festivales y ferias que atrae a numerosos habitantes de
las zonas aledañas.
La Catedral y las ruinas
La Catedral, Primada de América, se asemeja a las grandes
catedrales de otras urbes, pero es un edificio que conjuga lo mejor
que pudieron hacer en el siglo XVI los gobiernos y la
jerarquía católica colonial, a tanta distancia de la
metrópolis.
El conjunto de la Catedral es acompañado, en
la vecina calle Hostos, por dos ruinas memorables: la del hospital
Nicolás de Bari y la del convento de San Francisco de
Asís.
Estas dos joyas arqueológicas, destruidas por
catástrofes naturales en el declive del enclave
colonial, nos hablan de la espectacularidad del entorno urbano de
esos tiempos.
Otra atracción cercana a la Catedral es el Convento de
los Dominicos, que tiene un valor
histórico por haber sido el escenario de los sermones de
Fray Antón de Montesinos en contra de la esclavitud de los
indígenas nativos.
El conjunto colonial de Santo Domingo ha sido reconocido por la
UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, y es muy preciado por los
habitantes dominicanos y extranjeros que lo han convertido en una
electrizante área de esparcimiento.
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